Mercedes: un operativo que terminó limitando una celebración popular
La victoria de la Selección Argentina volvió a despertar la pasión de los vecinos de Mercedes, pero los festejos de la noche del sábado 11 de julio quedaron atravesados por una fuerte polémica debido a las restricciones impuestas en distintos sectores de la ciudad.
El operativo de seguridad había sido anunciado con anticipación y contemplaba la participación de 80 policías, 10 móviles, personal de Tránsito Municipal, Bomberos Voluntarios y el servicio de emergencias 107. El objetivo declarado era prevenir incidentes, ordenar la circulación y garantizar el acceso de los vehículos de emergencia.
Sin embargo, una cosa es cuidar a la comunidad y otra muy distinta impedir que el pueblo pueda expresar su alegría.
Después del triunfo argentino, numerosos vecinos intentaron participar de la tradicional caravana que suele realizarse en Mercedes ante cada resultado importante de la Selección. Según los cuestionamientos expresados en las redes sociales, en algunos lugares se habría impedido la circulación de vehículos, generando malestar entre familias, jóvenes y simpatizantes que solamente buscaban compartir un momento de celebración.
Los festejos deportivos forman parte de la cultura popular. Son encuentros espontáneos que reúnen a personas de diferentes edades, barrios e ideas detrás de una misma bandera. Por eso, el trabajo de las autoridades debería estar orientado a acompañar, ordenar y proteger esas manifestaciones, no a convertirlas en una actividad prácticamente prohibida.
Nadie cuestiona la necesidad de prevenir accidentes, evitar excesos y mantener libres los corredores destinados a ambulancias, bomberos y patrulleros. Pero un operativo de semejante magnitud también debía prever espacios y recorridos seguros para que la caravana pudiera desarrollarse con normalidad.
Cuando se movilizan 80 efectivos y numerosos recursos públicos, la comunidad espera que ese despliegue sirva para garantizar tanto la seguridad como el derecho de los vecinos a festejar. La prevención no debería ser sinónimo de prohibición.
Lo ocurrido dejó una sensación amarga entre muchos mercedeños. Argentina ganó, la gente salió a celebrar, pero en lugar de encontrar un dispositivo preparado para acompañar la alegría popular, varios vecinos aseguran haberse encontrado con calles cerradas y restricciones que terminaron apagando parte del festejo.
Las autoridades deberán explicar si realmente existió una planificación para compatibilizar la seguridad con la tradicional caravana o si el operativo se concentró únicamente en limitar la circulación.
El pueblo tiene derecho a festejar. Naturalmente, debe hacerlo con responsabilidad y respetando las indicaciones de seguridad, pero también necesita autoridades que comprendan que celebrar un triunfo argentino no constituye un problema que deba ser reprimido, sino una expresión popular que debe ser organizada y acompañada.










